sábado, 2 de febrero de 2019

Catalina y Rodrigo ganarán un espacio en sus bibliotecas y sus corazones



¿Quienes son Catalina y Rodrigo?
Quizás tus alumnos, compañeros de aula, hijos, sobrinos, primos, amigos...

Son niños en edad escolar, con características particulares, que dentro de los criterios médicos podrían significar un Trastorno por déficit de atención con hiperactividad y un Trastorno del espectro del autismo.





La idea de estos cuentos es que a través de una narración en verso, lúdica y sencilla, reconozcamos a algunos niños que son parte de nuestro círculo cercano y que, si bien presentan ciertas características que pueden conformar un diagnóstico clínico, son parte de nosotros y, si los comprendemos, sabremos cómo acompañarlos e incluirlos. 


"La pulguita Dopamina, quiere mucho a Catalina, pero a veces no la deja estar sentada ni concentrada..."

"Rodrigo es un niño al que le cuesta hacer amigos, por eso es que pasa tanto tiempo consigo..."




p.d si quieren saber más, escriban por privado :)

miércoles, 28 de noviembre de 2018

El rol de los profesores sombra, auxiliares de vida escolar (AVS) o acompañantes de alumnos en situación de discapacidad (AESH)


¿A qué nos referimos con profesores sombra, AVS, AESH?
Son personas que acompañan dentro del aula a los alumnos en situación de discapacidad, o que presentan algún problema de salud invalidante, respondiendo a sus necesidades particulares. En muchos países, gran parte de los niños inclusivos en instituciones educativas regulares, tienen o han tenido un acompañante. 



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¿Quién decide que un alumno necesita un acompañante?
En países como Francia, la necesidad de un acompañamiento dentro del aula lo va a definir la Comisión de Derechos y Autonomía de las Personas con Discapacidad (CDAPH), que es parte de la Casa de las Personas con Discapacidad (MDPH). La solicitud a la MDPH se hace a través de un equipo de salud y escolar.
En Perú, a nivel estatal, a través del Servicio de Apoyo y Asesoramiento para la Atención de las Necesidades Educativas Especiales (SAANEE) ha habido cierta experiencia con profesores sombra pero que lamentablemente no se mantiene hasta hoy en día, una explicación podría ser una falta de correcta integración de los acompañantes dentro del aula.  A nivel privado, se hace, no es algo que está muy reglado y no todos los colegios lo permiten. Además, significa un costo extra para los padres de familia ya que no lo asume la institución educativa ni el estado. 
¿Qué hace un acompañante?
Los acompañantes ayudan al alumno en diferentes áreas: actividades de aprendizaje; actos de la vida cotidiana; vida social y relacional.
Participan también del llevar a cabo y del seguimiento del plan personalizado de compensación de los alumnos.
Pueden hacer un seguimiento individual, mutualizado o colectivo de uno o más niños.Generalmente acompañan ciertas horas por semana a cada alumno, pueden tener dos o 3 alumnos dentro de la misma escuela o en diferentes escuelas. 
¿Quienes pueden ser acompañantes?
En Francia, desde un último decreto, de julio de 2018, se indica que los acompañantes pueden ser:
- candidatos con diploma profesional en el dominio de ayuda a a personas.
- candidatos que justifiquen una experiencia profesional de al menos 9 meses en los dominios de acompañamiento de personas o alumnos en situación de discapacidad.
- candidatos que justifiquen un título o diploma calificado al menos de un nivel IV (bachiller), o con calificación de reconocimiento equivalente a alguno de esos títulos o diplomas. 

En Perú, hay algunas instituciones privadas y asociaciones que están iniciando formaciones para acompañantes (próximamente mayor información sobre estas formaciones).Podemos encontrar en estas formaciones a estudiantes de psicología, de educación, mamás de niños con habilidades diferentes y necesidades especiales, etc.
¿Existe algún diploma y/o formación para un acompañante? 
En Francia hay un nuevo diploma, de nivel V que se llama Diploma Estatal de Acompañamiento Educativo y Social (DEAES). Ha reemplazado al Diploma Estatal de Auxiliar de Vida Social y al Diploma Estatal de ayuda médico-psicológica.

Este nuevo diploma se estructura en una base común de competencias y tres especialidades: acompañamiento de vida en el domicilio; acompañamiento de vida en estructura colectiva; y acompañamiento a la educación inclusiva y a la vida ordinaria.

Pueden estar dispensados de la condición de diploma las personas que justifiquen una experiencia profesional de al menos 9 meses en los dominios de acompañamiento de personas, alumnos o estudiantes en situación de discapacidad.

El objetivo de acompañamiento de alumnos en situación de discapacidad es confiado a personal con dos tipos diferentes de status:

1- Los acompañantes de estudiantes en situación de discapacidad (AESH) reclutados bajo un contrato de derecho público.

2- Los agentes involucrados por contrato único de inserción (CUI), contrato de acompañamiento en el empleo (CAE), reclutados bajo contrato de derecho privado regido por el código de trabajo.

Los AESH tienen un contrato de duración determinada en un primer momento y que puede transformarse en un contrato de duración indeterminada luego de 6 años de ejercicio. Esos años pueden ser efectuados de manera continua o no si la duración de las interrupciones entre los dos contratos es menor o igual a 4 meses.

Las personas que ejercían como AVS bajo el contrato de Asistente de educación (AED) pueden pasar directamente al contrato indeterminado si han tenido 6 años de actividad. Las personas que ejercían como AVS y que terminaron su contrato ayuda (CUI, CAE) de 2 años, podían ser reclutados en contrato determinado en calidad de AESH y así acceder al indeterminado al finalizar 6 años de ejercicio.

Las personas reclutadas en CUI-CAE, son personas sin empleo y que tienen dificultades de inserción social y/o profesional. Ellos ejercen su actividad como agentes contractuales de derecho privado.

Los acompañantes que no tienen diploma profesional en el dominio de ayuda a las personas, generalmente siguen una formación de adaptación al empleo, con una duración de al menos 60 horas, incluso mientras están ya trabajando.

Es importante decir que un acompañante con vocación y bien capacitado, puede marcar una enorme diferencia en la experiencia escolar de los niños inclusivos. Quizás el acompañamiento sea necesario sólo un período de tiempo y luego ya no, pero es una herramienta poderosa y no debemos descartarla. Se debe hacer un adecuado trabajo de integración y definición de roles en el aula donde un acompañante va a ingresar, para evitar conflictos y perder la oportunidad de tan importante ayuda para nuestros niños. 

miércoles, 3 de octubre de 2018

Experiencia inclusión escolar desde la salud mental en Albi, Francia: Prólogo

Gracias a la "Asociación Peruano Francesa para el Desarrollo de la Inclusión (APEFDI)", de la que me enorgullece ser parte, en Arequipa, Perú, y a la Fondation Bon Sauveur d'Alby (Francia), emprendí hace poco más de un mes una visita/pasantía/stage en Albi, una ciudad de la región del Tarn en Francia. Con la idea de observar cómo se trabaja aquí lo relacionado a inclusión escolar, desde la labor del personal de salud. Por ahora tengo mucha información y experiencias interesantes que pronto tendré tiempo de metabolizar para poder compartir.


Por ahora muchos términos rondan mi cabeza: AVS (auxiliar de vida escolar); MDPH (casa de personas con discapacidad, ente que regula casi todas las intervenciones para la inclusión escolar); ULIS (unidades localizadas para la inclusión escolar, dentro de los colegios regulares, donde alumnos con ciertas dificultades se benefician de un PPS); PPS (proyecto personalizado de escolarización); Hospital de día para niños, donde, niños que son escolarizados en escuelas regulares, acuden por ejm una mañana y una tarde a la semana; etc...



En Francia las familias no tienen que preocuparse por costear la salud ni el colegio de sus hijos (pueden optar por colegios privados pero hay ciudades donde ni siquiera hay, porque las escuelas públicas se dan abasto) y eso ya es gran terreno ganado. Incluso les facilitan el transporte hacia los centros de intervenciones terapéuticas! En los hospitales públicos todo es gratuito (el estado subvenciona). Claro, hay también la opción de inscribirse en mutuales de salud para poder atenderse en instituciones privadas y las mutuales les reembolsen (si no es el 100%, una gran mayoría de lo invertido por cada consulta) ya sea consulta médica, psicológica, de terapia de lenguaje, psicomotricista, digamos que parecido a los seguros de salud particulares pero con coberturas para TODO TIPO de intervención. Entonces, ya sea por la vía pública o privada, se cubre toda atención. 



Pero bueno, la realidad del Perú es distinta, sin embargo, siempre hay algo que hacer, algo que vemos fuera que podemos utilizar en nuestro país, que podemos adaptar o simplemente nos sirva de inspiración y eso es lo que justamente deseo seleccionar y compartir para todos los que deseen saber un poco más y tener nuevas ideas de cómo ayudar a los niños en situación de inclusión escolar. 

¡Pronto, más novedades!

À bientôt!!!










domingo, 8 de julio de 2018

2 minutos para aprender cómo abordar situaciones cotidianas con niños con autismo




Es un proyecto francés, realizado por una madre logopeda y un equipo de diversos profesionales, entre ellos, psicomotricistas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, educadores, etc. Son videos de tan solo 2 a 3  minutos de duración para brindar estrategias super prácticas para manejar situaciones cotidianas, pero a la vez complicadas, con niños que tienen autismo. Situaciones como salir a un lugar público, utilizar el W.C, planear un viaje, compartir y muchas más. 
Esto ayudará a padres de familia, educadores y a todas las personas que tengan contacto con niños con autismo, a lograr que las dificultades del día a día con estos niños sean mucho más manejables. 
Actualmente son gratuitos y se muestran sólo en francés, pero pronto serán traducidos al inglés. 

Apoyemos y compartamos estos emprendimientos que son tan útiles y necesarios.



lunes, 2 de julio de 2018

Actitud de los docentes ante el reto que significa la inclusión educativa

"La inclusión educativa presenta una complejidad que puede ser comprendida de mejor manera si se tiene atención sobre el profesor como agente relevante y clave de este proceso. Puede constituirse en una barrera o en un agente facilitador de las prácticas inclusivas". (1)

Me encanta la mirada antropológica y de la psicología social para entender los procesos humanos, sociales, que desde otros rubros percibimos pero no sabemos bien cómo explicarlos. 
Cuando uno piensa algo, es bueno investigar si otros también lo han pensado y si hay investigaciones relacionadas, pues mucho mejor.

Luego de varias reuniones con equipos docentes, sucede que no puedo dejar de pensar "cuantas resistencias hacia la inclusión escolar". Más allá de las justificaciones, de lo evidentemente difícil que es cambiar de una manera de trabajar a otra totalmente diferente y de minimizar los comentarios de la suscrita por "no ser la que está en el aula", soy una convencida que si no nos vemos en el espejo no vamos a cambiar nada. Si no hacemos auto inspección, si no podemos ver nuestras oportunidades de mejora, si no podemos aceptar una crítica constructiva, estamos lejos de crecer. Esto vale en cualquier campo, para cualquier cosa que deseemos cambiar. 

Este artículo debería ser leído por todos los docentes y por todos los que conformamos, de cierta manera, un equipo de acompañamiento para la inclusión escolar. 
Ahí se los dejo, es corto, fácil de entender y muy lúcido... 


(1) "ACTITUD DE LOS PROFESORES HACIA LA INCLUSIÓN EDUCATIVA" - Maribel GRANADA AZCÁRRAGA, María Pilar POMÉS CORREA, Susan SANHUEZA HENRÍQUEZ - Papeles de Trabajo Nº 25 - Julio 2013 - ISSN 1852-4508 Centro de Estudios Interdisciplinarios en Etnolingüística y Antropología Socio-Cultural

jueves, 28 de junio de 2018

La motivación de este colectivo (por una educación con salud mental)


La motivación para crear este colectivo (por una educación con salud mental), nace de la constante demanda de ayuda, de personas que acuden a consulta manifestando temor, desesperanza, desilusión, ante la respuesta de diferentes instituciones educativas para con sus hijos. Niños y adolescentes que requieren atención a sus necesidades especiales.

No soy docente, pero, como médico psiquiatra especialista en niños y adolescentes acudo mucho a las instituciones educativas porque creo en el trabajo en equipo, en la transdisciplina, en que más cabezas pensamos mejor y más corazones ayudamos con mayor dedicación y amor.

La necesidad de romper los muros, de nuestros consultorios, hospitales, clínicas, instituciones educativas es imperante. No podemos trabajar solos, simplemente no funciona o no como debería.



Acá la idea no es criticar, sino ver de qué manera podemos reconocer que podemos trabajar mejor y que quizás la forma en que hemos venido abordando los diferentes casos ya no es la más óptima.

Hay niños que portan discapacidades físicas, otros intelectuales, sensoriales, sensitivas, etc. Hay otros que puedan presentar trastornos del desarrollo, de la conducta, emocionales, etc. Otros que  vienen de hogares con disfuncionalidad, violencia o ausencia de algún cuidador. El hecho de  que cada ser humano sea irrepetible, único, portador de un mundo interno al que los demás no tienen acceso, es de por sí la primera manifestación de que la diversidad es inherente a la sociedad. Es también real que hay personas que tienen necesidades especiales y que las instituciones educativas deben estar dispuestas a adaptar sus servicios para estos casos. Adaptaciones tan diversas como personas necesitadas existan. Pudiendo ser adaptaciones físicas, ambientales, de material, de tipos de evaluación, de horarios, sociales, etc.

Leyes, manuales, documentos, para poder trabajar de manera inclusiva existen, sí, los hay. Pero ¿realmente se utilizan, se aplican, comprendemos de la importancia de todo esto, sabemos cómo hacerlo?. Por un lado, el sector educativo nacional tiene esto más regulado, ¿pero que hay del sector privado? Nos encontramos aún con colegios que para que un profesional de la salud logre hacer una observación en aula demoran mucho en acceder, colocando trabas y retrasos en el proceso de evaluación. Nos encontramos con padres de familia que prefieren no compartir con las instituciones educativas las evaluaciones de sus hijos, por temor a represalias de parte de las instituciones. Temen que no los acepten, que los retiren del colegio, etc. Nos encontramos  con colegios que exigen que los niños vayan medicados, siendo esto ilegal, es imposible que un profesional docente decida cuándo o no se le medica a un niño. Encontramos personal psicopedagógico que no reconoce rasgos o síntomas de trastornos del desarrollo como lo son los del espectro del autismo y simplemente piensan que son conductas inadecuadas generadas por problemas familiares o de crianza. Nos encontramos con médicos que atienden a sus pacientes en 15 minutos, diagnostican, medican y no hacen seguimiento en las instituciones educativas, donde sus pequeños pacientes pasan la mayor parte del día!.

Preguntémonos con la mano en el pecho, ¿estoy haciendo lo mejor que puedo?, ¿la manera en que enseño, trato, abordo, es la más enaltecedora?, ¿cuáles son nuestras oportunidades de mejora, de qué manera podemos ponernos la camiseta y trabajar a consciencia?. Cada profesional comprometido en la educación y la salud va a tener una mirada desde su rubro, desde su formación pero eso no basta ni es la verdad absoluta. Debemos trabajar en conjunto si realmente queremos generar cambios importantes.

  

miércoles, 27 de junio de 2018

¿Qué entendemos por inclusión escolar?


La inclusión escolar o educativa, es más que una legislación o una práctica. Se trata en realidad de una filosofía sobre lo que significa la aceptación de la diversidad, en este caso en el ámbito educativo.

En términos de legislación y consensos internacionales, los documentos más importantes sobre inclusión son bastante recientes.

La Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales en 1994, fue una de las más importantes para empezar a plasmar esta manera de ver la educación (inclusiva) como una necesidad real. En su informe final mencionan lo siguiente “Más de 300 participantes, en representación de 92 gobiernos y 25 organizaciones internacionales, se reunieron en Salamanca, España, del 7 al 10 de junio de 1994, con el fin de promover el objetivo de la Educación para Todos, examinando los cambios fundamentales de la política necesarios para promover un enfoque de la educación inclusiva, concretamente capacitando a las escuelas para atender a todos los niños, sobre todo a los que tienen necesidades educativas especiales”. (UNESCO, 1994, p. iii)

Esto requería un cambio de mirada, una forma diferente de entender y atender la diversidad. En lugar de seguir segregando a las personas con necesidades especiales, considerarlas como “un problema” y continuar incrementando las dificultades educativas para ellas, se debía empezar a mirar la diferencia, la diversidad como algo positivo, como una oportunidad.

“Cada niño tiene características, intereses, capacidades y necesidades que le son propias; si el derecho a la educación significa algo, se deben diseñar los sistemas educativos y desarrollar los programas de modo que tengan en cuenta toda la gama de esas diferentes características y necesidades”. (UNESCO, 1994, p. viii)

Entonces, respecto al desarrollo de escuelas inclusivas, en la Conferencia se mencionó lo siguiente: “Las escuelas comunes con una orientación inclusiva representan el medio más eficaz para combatir las actitudes discriminatorias, crear comunidades de acogida, construir una sociedad más inclusiva y lograr una educación para todos; además, proporcionan una educación efectiva a la mayoría de los niños y mejoran la eficiencia y, en definitiva, la relación costo-beneficio de todo el sistema educativo”. (UNESCO, 1994, Declaración, p. ix)




Y por supuesto, esto suena genial pero no es para nada sencillo, ya que representa un cambio de paradigma, una forma de pensar distinta que para los docentes debería por lo menos ser ya inculcada desde los primeros años de la carrera universitaria; para los padres desde que decidieron serlo; para los profesionales de la salud, desde el momento en que tratan con seres humanos y no con números de historias clínicas. 

¿Cómo poder flexibilizarnos luego de años de rigidez. Cómo ser creativos cuando nos enseñaron tan estructuradamente. Cómo tolerar al niño que grita, que no hace contacto visual, que se mueve mucho, que no aprende al ritmo de los demás, que no habla bien? Si antes eran excluidos y debían estudiar en instituciones especiales, lamentablemente, excluyentes y muchas veces innecesarias. 

¿Cómo aprender a tolerar al compañero que “es raro”, que se demora en acabar las tareas, que  no lee adecuadamente? Si lo habitual era esconderlos, separarlos y muchas veces negarles la posibilidad de educarse en un ambiente con otros niños? Niños considerados “normotípicos o regulares”, más sanos quizás en algunos aspectos, pero definitivamente desconectados de la posibilidad de cultivar la tolerancia, la humildad, la aceptación, el deseo genuino de ayudar al otro, por la imposibilidad de convivir con la diversidad.  

Es un reto y lo seguirá siendo, y será más fácil de asumirlo si vamos desde ya cambiando esa percepción, esos lentes que no nos han permitido ayudar realmente a que todos tengan acceso a una educación digna, de considerar a cada persona como pieza clave, imprescindible para una experiencia social más completa y real.   

Catalina y Rodrigo ganarán un espacio en sus bibliotecas y sus corazones

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